miércoles, abril 12, 2006

Una clase con ordenadores


En la última clase de Nuevas Tecnologías nos pusimos en el lugar de unos alumnos de quinto de primaria que disponían de ordenadores en su clase de conocimiento de medio. Nuestra tarea en principio era la de intentar comprender por y para qué existen los husos horarios. Desde mi punto de vista fue una experiencia interesante porque no tuvo nada que ver con una clase tradicional en la que el profesor transmite sus conocimientos a los alumnos desde una pizarra o con un libro de texto; para mí la clase fue un claro ejemplo de aprendizaje significativo en la que la utilización de las nuevas tecnologías, en este caso ordenadores, sirvió para llevar a cabo la idea fundamental en la que se basa nuestro modelo de enseñanza, es decir, un modelo constructivista. Soy partidaria de esta concepción de educación porque los alumnos se sienten más motivados, construyen su propio aprendizaje, son capaces de asimilar mejor la nueva información y el rol del profesor no es el de un mero transmisor de conocimientos.
Con respecto al papel del maestro pienso que no se trata de un simple vigilante que tiene que ejercer un control sobre los alumnos, ya que debe tener muy claros los objetivos de la sesión, saber encauzarlos de la mejor manera posible, y saber transmitírselos de la forma más adecuada a sus alumnos.